A lo largo de la historia se ha identificado a la mujer como el “sexo débil”, señalándola con limitaciones, rodeándola de tabús, acobijándola con críticas y malos tratos, pero es la misma historia quien se ha encargado de mostrarnos cómo es la otra cara de la moneda, donde la mujer es un ejemplo constante de superación.
Ellas, rompieron esquemas desde los principios de la humanidad, sin doblegarse, forjándose su propio camino, y asumiendo las consecuencias.
El rol de la mujer ha evolucionado y ha demostrado que puede desempeñarse en tantas tareas como desee, ha sido toda una conquistadora, guerrera e incluso monarca. Ha hecho valer sus derechos permitiéndose crecer en una sociedad cambiante.
La mujer que el mundo ve hoy en día, ya no puede ser tildada de “débil” como lo fue en algún momento; los personajes que la representan son emblemáticas, ilustres, empoderadas y sin duda alguna, fuertes. Ejemplo de ello es su desempeño en las artes, la ciencia, el deporte y por supuesto: la política, saliendo de su zona confort y adueñándose de espacios a los cuales le decían que no pertenecía.
La mujer en la actualidad no solo persigue metas y sueños, los cumple. Ella puede ser todo lo que su corazón le dicte, y es que bien decía Gabriela Mistral:
“Tengo un día, si lo sé aprovechar, tengo un tesoro”
Han aprovechado todas las experiencias posibles para crecer y cambiar la forma en como el otro sexo las percibe, siendo admirables en cada paso que dan.












